El universo no para de sorprendernos. Se agregan dos raras gemas a la galería de exoplanetas extraños.
“TrES-2b es considerablemente menos reflexivo que la pintura
acrílica negra”, señaló David Kipping del Centro Harvard-Smithsonian de
Astrofísica (CfA) y autor líder de un trabajo aceptado en MNRAS.
En nuestro Sistema Solar, Júpiter está envuelto en brillantes nubes
de amoníaco que reflejan más de una tercera parte de la luz solar que
le llega. En contraste, TrES-2b carece de esas nubes debido a su gran
temperatura.
El planeta recibe su nombre del sondeo TrES, acrónimo de Trans-Atlantic Exoplanet Survey.
TrES-2b orbita a su estrella a una distancia de casi 5 millones de
kilómetros con lo que la intensa luz de la estrella calienta al planeta
a una temperatura superior a los 980º C.

Fig.1: El distante exoplaneta TrES-2b, mostrado aquí en una
ilustración, es más oscuro que el carbón. Este mundo del tamaño de
Júpiter refleja menos del uno porciento de la luz que le llega.
“No está claro qué causa que el planeta sea tan extraordinariamente
negro”, indicó el coautor David Spiegel de Princeton. Pero también
señaló que “no es completamente negro. Es tan caliente que emite un
débil fulgor rojizo, como una brasa”.
Kipping y Spiegel determinaron la reflectividad del exótico planeta
extrasolar usando datos de la misión Kepler de NASA. El equipo
monitoreó el brillo del sistema mientras el planeta orbitaba a la
estrella. TrES-2b muestra siempre la misma cara a su estrella, como la
Luna y la Tierra y al igual que nuestro satélite el planeta muestra
fases al orbitar. Eso causa que el brillo total de la estrella más el
planeta, varíe.
“Al combinar la precisión de Kepler con observaciones de más de 50
órbitas, detectamos el cambio más pequeño en el brillo de un
exoplaneta: sólo 6 partes por millón”, explicó Kipping.
EL “PLANETA” DE DIAMANTE
Los astrónomos piensan que hallaron lo que alguna vez fue una estrella masiva, transformada en un pequeño planeta de diamantes.
El hallazgo, reportado en Science, fue realizado por el equipo liderado
por el profesor Matthew Bailes de la Swinburne University en Melbourne.
Los investigadores detectaron un púlsar usando el radiotelescopio de
CSIRO y continuaron las observaciones con el radio de Lovell y uno de
los telescopios Keck.
Los púlsares son pequeñas estrellas, de unos 20 km de diámetro, que
emiten un pulso de ondas de radio. Al rotar la estrella, el pulso barre
la Tierra repetidas veces y los radiotelescopios pueden detectar un
patrón regular de pulsos de radio.
En este caso, el púlsar PSR J1719-1438, los astrónomos notaron que
los tiempos de arribo de los pulsos estaba sistemáticamente modulados.
Concluyeron que era debido a un tirón gravitacional de un pequeño
planeta compañero orbitando al púlsar en un sistema binario.
Ambos forman parte de nuestra galaxia y yacen a 4.000 años luz en dirección de la Serpiente.

Fig. 2: El púlsar en el centro de la imagen es orbitado por un
objeto de la mitad de la masa de Júpiter y compuesto principalmente por
carbono: efectivamente un masivo diamante. La órbita, representada por
la línea punteada, cabría fácilmente dentro del Sol, representado por
la superficie amarilla-anaranjada. Las líneas azules representan la
señal de radio del púlsar, que rota 175 veces por segundo.
Gracias a las modulaciones, los investigadores creen que el planeta
orbita al púlsar en dos horas, 10 minutos y que la distancia entre los
objetos es de 600.000 km -algo menos del radio del Sol.
El compañero sería pequeño, aunque unas cinco veces mayor que la
Tierra, unos 60.000 km y estaría tan cerca del púlsar que si fuera algo
mayor sería destrozado por la gravedad del denso objeto.
Pero a pesar de su tamaño, cerca de la mitad del diámetro de
Júpiter, el exoplaneta tendría más masa que el gigante gaseoso en
nuestro sistema solar. “La gran densidad del planeta brinda pistas
sobre su origen”, señaló Bailes. Según el trabajo el objeto tendría una
densidad de 23 gramos por metro cúbico. El carbono comprimido a esta
gran densidad sería literalmente convertido en su forma cristalina: el
diamante. Pero esas mediciones son altamente dependientes de la
inclinación orbital del planeta, por lo que si los datos varían con
futuras observaciones, la masa estimada del planeta también lo hará.
El equipo piensa que el “planeta diamante” es el remanente de lo que antaño habría sido una masiva estrella.
J1719-1438 es un púlsar de milisegundo. Rota increíblemente más de
10.000 veces por minuto (175 veces por segundo) y tiene una masa de 1,4
veces la del Sol, aunque en sólo 20 km de diámetro. Cerca del 70% de
los púlsares de este tipo tienen alguna compañía. Los astrónomos
sugieren que la estrella compañera transformó a un antiguo púlsar en
uno de rápida rotación al transferirle materia. Así, la estrella se
habría convertido en una enana blanca.
“Conocemos algunos otros sistemas, llamados binarias de rayos-X
ultra compactas de baja masa, que es probable que evolucionen de
acuerdo a este escenario y podrían representar a los progenitores de
este púlsar”, explicó Andrea Possenti, Director de INAF.
Pero como ambos objetos están demasiado cerca, los investigadores
piensan que la enana blanca habría perdido gran parte de su masa. “Este
remanente está compuesto probablemente de carbono y oxígeno, porque una
estrella hecha de elementos más livianos como el hidrógeno y el helio
sería muy grande como para encajar con los tiempos orbitales medidos”,
señaló Dr. Michael Keith, de CSIRO.
La densidad implica que este material debe ser cristalino, esto es, que una gran parte de la estrella sería similar al diamante.
“El destino final de la binaria está determinado por la masa y el
período orbital. Lo raro de púlsares de milisegundos con compañeros de
masa planetaria implica que la producción de estos “exóticos planetas”
es la excepción más que la regla”, indicó Dr. Benjamin Stappers de la
Universidad de Manchester.
El equipo encontró al púlsar entre casi 200.000 Gigabytes (wtf!) de
datos, usando códigos especiales en supercomputadoras en Swinburne, la
Universidad de Manchester y el Observatorio de Cagliari-INAF.
Video:Un “Planeta” de diamante, alrededor de un púlsar.
Música de The Beatles y Charly García.
http://www.youtube.com/watch?v=0c2wfscRQsc
El descubrimiento fue realizado durante una búsqueda sistemática de
púlsares en todo el cielo. “Este es el mayor y más sensitivo sondeo de
este tipo que jamás se haya realizado. Esperamos encontrar cosas
emocionantes y es bueno ver que está ocurriendo. Hay más por venir”,
prometió el profesor Michael Kramer director de el Instituto de
Radioastronomía Max-Planck, cuyo radiotelescopio Effelsberg tuvo
participación en el sondeo.
La pregunta que surge de esta investigación está vinculada con la
comunicación y las ideas: ¿se trata de un planeta o de una enana blanca?
Según reproduce SkyandTelescope,
Sara Seager del MIT señaló que “Si la masa es menor a 13 masas de
Júpiter, la comunidad científica en exoplanetas ciertamente estaría de
acuerdo en que es un planeta”.
Si el descubrimiento de asteroides planteó la necesidad de rever la
definición de planeta en el sistema solar, la aparición de raros
exoplanetas nuevos podría plantear futuras revisiones al término.
Ante semejantes descubrimientos, que parecen realizados por una
chica con ojos de caleidoscopio, uno se queda con la boca abierta, sin
saber qué decir. El silencio tiene acción, el más cuerdo es el más
delirante.
¡Quiero algo de razón, no quiero un loco!, dirá el lector.
Pues entonces, Imagínate en una barca en un río, con mandarinos y cielos de mermelada.
Fuentes y links relacionados
Sobre las imágenes
- Fig. 1: Ilustración de David A. Aguilar (CfA)
- Fig. 2: Ilustración de Swinburne Astronomy Productions, Swinburne University of Technology
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